domingo, 8 de septiembre de 2019

EL FARO, MI HISTORIA



Hoy llego a mis manos una imagen espectacular. Por lo marinera y porque en ella estaba contenido un símbolo de mi juventud. Uno de esos, que como dice el dicho “Nadie te quita lo bailado”. Me hizo regresar a mis días de motorizado en uniforme naval, esto fue una mala influencia de un gran amigo y compañero de armas Antonio Jordana, de mirada altiva, lentes Ray Band, al mejor estilo de Top Gun, donde cualquier callejuela no era más que otra inexplorada autopista. Esto para la totalidad de mi ámbito de vida. No había terminado de abrir en su integridad la imagen y ya nos habíamos conectado. Estaba allí en mitad de la imagen luciendo unas verdes y hermosas franjas divididas horizontalmente por una de blanco puro. Nos encontramos de nuevo después de tantos años. Y una de mis dudas de entonces, la miro como certeza, desde la distancia del hoy. Corría la primera etapa de los años ochentas y Venezuela ya se estaba perfilando en la necesidad de hacer cambios o transformaciones en el manejo de ciertos recursos estratégicos.
Con una excusa que nunca termino por convencerme, esta necesidad toco la puerta de la unidad militar a la cual pertenecía. La Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN). Ubicada en el Observatorio Naval Cajigal, en el 23 de Enero. Y de allí directamente a la Oficina de Señalización Marítima en donde me encontraba.  Debo empezar diciendo que la ayuda a la navegación en Venezuela y en particular los faros, siempre tenían en la industria petrolera como único proveedor para el material de sus estructuras de torres donde se colocarían estas señales. Y estos provenían del material descartado de torres petroleras, la novedad era que a partir de esa fecha ya no seguirían suministrando a la armada ese estratégico e importante material. Al frente de ese departamento estaba un oficial excepcional, altamente comprometido con la patria y con la armada, Su nombre Manuel Fernando Fernández Correía,  éramos muy jóvenes todos y apenas iniciando nuestra carreras. Asumimos con mucho coraje el reto. “El militar no se ofrece, ni se niega”,  reza la máxima castrense. La primera decisión fue que todo el material depositado en la oficina de talleres ubicada en la Base Naval “Agustín Armario” de Puerto Cabello, sera para construir las grandes estructuras, para los grandes faros distribuidos a lo largo de las costas Venezolanas. Y de inmediato se empezó una fase exploratoria de las posibilidades para las pequeñas estructuras que son muchísimas y que se encuentran en puertos y radas entre otras bases de atraque para embarcaciones. Yo como hijo de albañil que soy,  y con una vasta experiencia lavando tobos, cucharas y carretillas. Me atreví a plantear la posibilidad de que estas estructuras fueran sustituidas por estructuras de concreto. Claro que cumpliendo con todos los requerimientos necesarios para ese fin. Mi jefe me dio un voto de confianza y me dijo adelante! Deberían ser colocadas con un sistema de ensamblaje entre sí. Resistentes a la corrosión marina, livianas (vaya reto), entre otras características. La primera baja fue la de mi vida de pareja y de recién casado, pasaba largas horas de trabajo sobre la mesa de dibujo que tenía en mi apartamento, y cuando no, largas noches de estudios de las normas básicas de fundamentos de ingeniería para ese tipo de estructuras, luego las normas. En fin cuando ya estuvo listo me hizo la gran pregunta..Tu eres ingeniero? No, le respondí. Debemos ir a Ingeniería Civil de la Armada para validar este trabajo. Así que para allá me fui, con mis papeles debajo del brazo y junto al Capitán Laprea de Ingeniería realizamos la revisión de todo el trabajo. Incluyendo las pruebas de resistencia de los materiales de agregados livianos con que finalmente construiríamos las estructuras. En los laboratorios de la Empresa Aliven C.A. En los valles del Tuy. Luego los revestimientos epóxicos y las pinturas. Luego el proceso constructivo. Fue un aprender haciendo junto al equipo de taller donde se encontraban grandes profesionales y mejores amigos como los maestres Antonio Hurtado Raaz, Nermi Froilán Fernández, Los Sargentos Dávila Frank y Maduro (QEPD) entre otros.  La primera se instalo en el muelle “Mike” que era el de las fragatas. Luego en la Guaira. Grandes satisfacciones de mi corto espacio de transito en mi vida militar dentro de la Armada y de la cual recuerdo me Manuel me solicito la cinta naval “Acto distinguido en tiempo de paz”, la que no me concedieron por ser un militar de bajo rango y como podían sentirse alguno de mis superiores según me indico el Comandante de la Unidad Militar. Yo le expuse mi criterio, muy en contra, por cierto de la doctrina militar. Solo que esta vez como en muchas, no podía dejar de ser yo. Recuerdo que se presento una situación muy tensa como la escena de la película Top Gun 2.
En el dialogo entre el Almirante y el Capitán Maverick.
Cuando le asegura que personajes como el van directo al exterminio.
A lo que el Capitán le responde puede que si…pero hoy no!

Mirando el monumento a la coronación de la Virgen de Coromoto a los 367 años de su aparición.

JOSE GREGORIO PALENCIA COLMENARES
(O lo que queda de él)


jueves, 5 de septiembre de 2019

“ALL OPCION ARE ON THE TABLE.”


Donald Trump
Desquiciado, arrogante, misógino, xenófobo y supremacista blanco.

Decía el madrileño Francisco de Quevedo, poeta de la época de oro, “Las palabras son como monedas, que una vale por muchas, como muchas no valen por una”. Y para ilustrar magníficamente lo que acá quiero expresar, recurrí a esta cita excepcional, pues resume refulgentemente  mi experiencia en este encuentro que relato.
Con motivo del homenaje que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, la Corporación Portugueseña de Turismo y la Asociación de Artistas Plásticos de Guanare le brindaran a uno grande y de nosotros, en el arte universal como el Maestro Carlos Cruz Diez, en los acogedores espacios de la antigua y nueva Casacoima. Dirigí mis pasos a ese encuentro el día 8 de Agosto del presente año. Todo era un enjambre de buena vibra, un reboso de muestras hermosas de actos creativos de nuestros artistas plásticos, en cada una de sus técnicas, propuestas y estilos. Una bulliciosa demostración de amistad y compañerismo, como debe ser en los espacios humanos de la manifestación del arte. Sin embargo en esa cúpula celeste, llamo poderosamente mi atención una constelación, cuya posición en ese cielo, perfilaba de apariencia invariable, hasta inmutable. Para un navegador, un fenómeno de este tipo no pasa desapercibido nunca. Las estrellas son las marcadoras de nuestros derroteros y nos conducen a lugares increíbles. Me comporte como tal y con entusiasmo pase a saludar. Allí estaba ellos. Clementina (Alfeñikiña), Juan (Silvido) su pareja, Daniel (Alambrito) Colbert y Esteban, Luis Conde y su pareja ya eran amigos de mi casa, todos revestidos con un aire de frugal y menuda magnificencia, que solo adquieren, aquellos seres de luz que se saben un alma con un cuerpo, en lugar de un cuerpo con un alma. Escuchar sus historias fue realmente fascinante, cuanto que aprender de esta juventud talentosa. Derivado del italiano pagliaccio, Juan me cuenta como Silvido muere de congoja cada mañana en las intersecciones semaforisticas de las avenidas, al ver a los serios ciudadanos de la ciudad, perdidos entre los mensajes, llamadas o whatapp de sus móviles, dando instrucciones o con ademanes que denotan angustias o preocupaciones cotidianas, propias de seres inteligentes y responsables a las siete de la mañana.  O las señoras haciendo más malabares que Alfeñikiña con sus labiales, pinceles, estuches de polvos para su cara de sus afamadas marcas Bobbi Brown Cosmetics o Nailberry Paris France, ignorando olímpicamente las caras felices de sus hijos, mientras se entrelazan sus miradas. Saben que no se detendrán, saben que los van a ignorar nuevamente y solo suben sus manitas mientras se alejan para saludar. Es el espacio permitido para estos niños y sus payasos, de una sonrisa mañanera entre la luz roja y verde del semáforo. Mientras tanto Daniel sobre la mesa, con una habilidad increíble hace y deshace un guerrero  o un caballo con su hoja de papel. Me cuenta que debe haber hecho miles desde que era niño y como referencia dice, un ejército. Colbert trabaja "Kokedama" la cual es una técnica artesanal japonesa de cultivo de plantas, con más de 500 años de antigüedad, la misma pretende recrear un hábitat natural mediante una maceta viva permite llevar un poco de naturaleza a hogares y jardines de forma ecológica y decorativa. Esteban heredo de su padre un oficio supremamente honrado, arregla zapatos. Y combina esa tarea con la pintura que realiza de manera impecable. Luis Conde Moncayo es un ilustrador, lo conocí a través de sus obras, luego a la persona, es un muchacho realmente extraordinario. Como verán y volviendo al título de mi texto, “TODAS LAS OPCIONES ESTABAN SOBRE LA MESA”. Estaban las expresiones más hermosas del talento humano. Estaba la manifestación inequívoca que asegura, que la medida de la salud, no es estar adaptado a una sociedad profundamente enferma y que para vivir hay que atreverse, porque lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes, como dice la frase aquella.
Con respecto a Trump se comprueba la aseveración de Stephen Hawking
“No puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente”, y ya sabemos que el esperpento goza de buena salud física

Gracias muchachos por su atención para con mi persona, muchas gracias.

JOSE GREGORIO PALENCIA COLMENARES
(O lo que queda de él)





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