viernes, 22 de abril de 2022

POR DIOS, QUE NOS ESTA PASANDO.

 

"Dejad que los niños se acerquen a mi porque de ellos es el reino de los cielos”.

     Mateo 19:14


Con estas palabras pronunciadas por el Señor, deseo significar lo cuantioso de la valía de los niños.

En ella encierra también la inocencia de ellos ante un extraño, cuando por lo metafórico de la frase, estos, los extraños y por consiguiente todos los demás seres humanos adultos no deberían representar para ellos ningún tipo de peligro.

Esta reflexión la hago, por una razón extraordinariamente preocupante para mi, ya que en los últimos meses he asistido, en mas oportunidades de las que pudiera considerar como normal, siendo que de ninguna manera, en ninguna ocasión lo seria. 

Se trata de la violencia inusitada en contra de los niños.

Las redes sociales en las que participo, en los últimos cuatro meses se han visto inundadas, con una frecuencia de por lo menos dos semanales, de noticias de acciones en contra de los infantes. Acciónes inimaginables tanto por lo cruenta de las mismas, como por sus perpetradores.

La mayoria de las veces, estos individuos son los símbolos de la máxima representación del amor y de la protección para ellos. Padres, abuelos, tíos, hermanos, padrastros y todo lo que conforma el circulo de confianza mas íntimo se convierte en el lugar para la acechanza, y propicio para lo artero de sus acciones.

Una particularidad que mas llama la atención es, que en su interior siempre existió complicidad y colaboración con sus parejas.

Como individuos, esta situación debe considerarse extremadamente alarmante y como sociedad debemos colocarla en el grado superlativo de imperante a resolver.

Aun queda fresco en la memoria de los guanareños, un caso donde la brutalidad, la vileza y lo monstruoso de los hechos, tortura, violación física extrema y continuada por mucho tiempo, derivaron en actos públicos de violencia exacerbada, donde se persiguió a los asesinos del niño, para el pueblo tomar la justicia con sus propias manos y quemaron sus propiedades.

Por esa razón hoy me pregunto. ¿Qué nos esta pasando?.

Una de las razones que a mi juicio, sin ser un experto en la materia, son las redes sociales.

Como lo dije al principio, es a causa de estas que nos estamos enterando en tiempo real y con detalles, en oportunidades innecesarios; de estos alarmantes acontecimientos. Lo que es algo positivo.

Sin embargo, uno de los fenómenos presente con estas, es que vivimos en una sociedad altamente tecnológica de comunicación, con individuos imbuidos en una soledad personal absoluta. Viviendo en un mundo abstraído de todo contacto humano, donde se perciben a si mismos como lobos solitarios, capaces de vivir de manera en oportunidades inconsciente, bajo sus propias normas. Las normas de convivencia se van desapareciendo de su conciencia como por efectos de un difumino, lo que los coloca de manera inevitable en un limite delgado entre el bien y el mal.

El otro aspecto primordial, es que estamos absortos sin ser invitados, a una sociedad altamente sexual. Anteriormente y por la mass media la comercialización de los productos de consumo masivos eran adicionados con un componente sexual sugerido, hoy el sexo es el producto y para nada sugerido; es sencillamente explícito.

Hoy, todo el mundo tiene un celular en la mano, y si a este hecho le agregamos los dos anteriores, estaríamos ante la elaboración de un coctel altamente explosivo, que solo necesita la mecha de ignición que provee la falta de valores éticos, de virtudes ciudadanas, la conciencia moral del concepto de lo bueno y también educación.

No es casual que dejé el tema de la educación para escribirlo como último renglón de esta necesidad, es que me voy a permitir hacer una exhortación a algunas personas muy bien educadas y decentes que tienen a sus hijas en la etapa de la adolecencia, dejenlas ser adolescentes, todo tiene su tiempo. Orienten sus mentes a la compatibilidad de su cuerpo, y estos con sus apariencias.

También eduquen a sus hijos en la necesidad del valor de su persona, no son un producto.

Perdónenme la licencia,  es que en ocasiones me da por ser pacato, pero es que a menudo los he visto alardeando de sus hijas disfrazadas de mujer fatal.

Recuerden que ser felices es gratis. 

Paz y bien.  







sábado, 2 de abril de 2022

“Pedro y el lobo” Desde Venezuela para Rusia con amor.


"Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad

han exterminado al fin a sus tiranos".

                                                                                 Simón Bolívar.

 

 

Y esta oportunidad no será la excepción, agregaría yo.

Así, “al rompe” como decimos los llaneros, inicio la entrega en esta oportunidad, para celebrar con entusiasmo el hecho de ser venezolano.

Es que existen eventos que al echar un vistazo de soslayo parecieran no tener mayor trascendencia. Que, al verlos con detenimiento, encierran en sí; mensajes o acciones de un carácter extraordinario. Y este, es sin duda alguna uno de ellos.

Cuando en un binomio extraordinariamente artero, como la culta Europa y el modelo occidental de libertad, democracia y respeto a la humanidad, como se nos pretende vender los Estados Unidos de Norteamérica, meten en un mismo saco sin ningún rubor de vergüenza a Godunov, Tolstói, Dostoievski, Netrevko, Demidovich, Filonov, Chagall, Repin, Surikov y Kandinsky entre muchos otros, con la intención de, como Tomás de Torquemada, el primer Inquisidor General de Castilla y Aragón, tristemente celebrado como un ser intolerante, inflexible y despiadado en la represión de cualquier forma de disenso o protesta, borrarlos de la memoria histórica de la humanidad, solo por el hecho de que la población ruso parlante de la región del Dombass no se dejo joder en el plan de genocidio del liderazgo genuflexo ucraniano y solicito el apoyo a sus paisanos rusos El cual fue concedido.

Como respuesta, los grandes escenarios de la cultura, la educación y del deporte mundial occidental, alineados con las políticas intervencionistas y unilaterales de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN, pusieron en la acera del frente de sus devenidos a tarantín, las talegas, maletas del conocimiento, talento e ingenio de los científicos, escritores, músicos y toda forma de conocimiento humano ruso.

Hasta los atletas paralímpicos de este certamen en la actualidad, los cercenaron con su infame medida, cuando jamás habían dejado de participar en los juegos de invierno, desde su aparición en Lillehammer en 1994.

El mundo civilizado occidental ha hecho causa común en la defensa de los innobles ideales de Andriy Biletsky, que orgullosamente vocifera su derecho a propagar por el mundo el ideal el grupo de derecha radical Patriota de Ucrania como brazo político y el Batallón Azov como brazo militar terrorista y mercenario de los supremacistas blancos.

Sin embargo, en una pequeña localidad de Venezuela, en una nada cosmopolita ciudad de los llanos, se abre el corazón, el cielo límpido y acariciada por una suave brisa de conciencia libertaria, un escenario con ventana al mundo, para recibir en su seno a Serguéi Prokófiev, con su maravillosa obra “Pedro y el lobo”, la cual es considerada como la que inaugura el género cuento musical para niños por allá en 1936.

Estoy convencido de que es una respuesta humilde, pero grandilocuente y consciente del estado a través de sus instituciones, en contra del extremismo ideológico del movimiento mundial rusofobico.

Se hace presente de manera inequívoca el libérrimo e histórico pensamiento contestatario de cada uno de los hombres que representan nuestro gentilicio, empezando con nuestro libertador Simón Bolívar, hasta las mentes preclaras de quienes se atreven hoy, a poner esta propuesta sobre el escenario.

Cada plaza, cada calle, cada vereda de esta humilde ciudad se llenará de las notas musicales de los ejecutantes de cada instrumento. La convocatoria será excepcionalmente para niños, porque a ellos nos debemos, sobre todos a los más humildes.

“Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé” dice “Cambalache”, la canción de Enrique Santos y que canto magistralmente Carlos Gardel, es probable que sí, porque cada uno de los actores que mueven los hilos del poder mundial, carecen de la ética mínima para entender que no existe un estado ideal para la humanidad, si no la paz.

Toda guerra es condenable. Hoy cuando escribo, existen millones de niños en el mundo que esta siendo agredido y no es por el lobo de la historia de Prokófiev, es por falta de amor, de alimentación, falta de agua o por fuego de metralla.

Pero en Guanare, el sábado nueve de abril, ¡estaremos levantando una voz por ellos y su paz! Y por unas cuantas más pendejadas del mundo.

Recuerden que ser felices es gratis. 

Paz y bien. 





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