jueves, 24 de mayo de 2018

PARAISO

PARAISO.

El había llegado a ser
Un campo libre, de roció seguro  en su verdes pastos
Después de la tibieza humedad de una noche -  madrugada
De todos sus días o cualquiera de ellos

Los abrojos y guijarros  en sus bastedades prolongadas
Intercambiaban  espacios alternos
Con suaves paneles de palatables hierbas
Con intermitencias de colores en figuraciones
Que semejaban arco iris, caballos de mar o hermosas flores
O viceversa, solo cambiaba cuando cambiaba el punto focal
de quien miraba.

Su naturaleza discurría invariablemente
Con días repletos de sol, lluvia o nada
Porque la nada siempre lo acompañaba
Su huequedad de esa absoluta se llenaba
En plenitud, en totalidad de ….nada.

Sus horas siempre fueron medio días
Hasta en las noches más oscuras o más cerradas
Los vientos huracanados poesías
 Y sus deseos coralinos, siempre pinceladas.

Quienes junto a él habitaban esas latitudes
Eran libérrimamente seres libres por naturaleza
Ya que hasta las plantas sacaban sus raíces
Y de buena gana se marchaban
A adornar otros paisajes o a rezar otras plegarias.
Y los pajaros si no estaban de humor
Sus cantos no entonaban y no pasaba nada

Sin embargo ese lugar extrañamente armónico
Invariablemente algo le faltaba, algo le sobraba
La faltaba esencia para dar
le sobraban razones para recibir
Ya que el sol no calentaba suficientemente al mediodía
Y quemaba inmisericordemente a la media noche




Entonces,..Como cuando Adán
Hubo que recurrir a la desesperación
Hubo que cursar la invitación
Luego con esta Caín, luego Abel
Después el cordero
Hoy yo aquel.


JOSE GREORIO PALENCIA COLMENARES
(O lo que queda de èl)



Hace calor afuera.  Cuatro días después de soltar un barquito de papel sobre la última llovizna de mis anhelos. En el día del Beato Felipe de Piacenza del 2018.

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