sábado, 29 de diciembre de 2018

UN EJERCICIO DE INCONFORMIDAD.

(Cuando se dice que valorar a una mujer por su apariencia no es importante)


Contradecir o incordiar no es mi estilo, parece, pero no lo es. Me gusta pensar que al escribir lo que pienso y si para mi fortuna alguien lo leyera, lo tome como transitar bajo la lluvia, lo cual te permite una gran cantidad de opciones. Claro que si optas por silbar mientras lo haces, me gustaría acompañarte una parte del trayecto de tu camino. Si por mera casualidad lo que mi acalorada mente está procesando en mis estadios de dudas o inconformidades tiene la aprobación de algún otro ser humano el tema se me vuelve bastante complejo, pero si además este ser humano pertenece al género del circulito con la crucecita abajo ya se sale de toda racionalidad. Es que a ellas no se les debería contradecir y menos realizar ejercicios de encordiamientos. Solo por una razón, tienen un instinto natural para acertar en la naturaleza de la realidad de las cosas. Pero hablando de la naturaleza de las cosas allí voy yo con una de las mías. Mi instinto me grita que aplique la letra de un gran poeta mejicano como lo es el Maestro Edel Juarez en su poema “En Horas Habiles”.

...."guardar silencio,
a veces debería guardar silencio.
callar lo que veo, lo que escucho,
voltear la cara y no darme cuenta.
volver a mis oídos ciegos y a mis manos mudas,
a mi lengua un trapo y a mi corazón de mármol.”..

Pero no puedo (esto lo digo yo), Y por que lo digo? Por una sencilla razón, leyendo el texto del señor José Manuel Delgadillo Gautrín ó Joseph Kapone como se hace llamar, respecto a un tema tan delicado como la mujer y por supuesto desde la perspectiva de la mirada de un hombre en cuanto a su valoración, no puedo comprender como se puede realizar esto con una fórmula distinta a la más sencilla de todas y la única que debe existir..el amor! El amor es como las formulas de la matemáticas, no debes dejar por fuera ninguna de los factores que componen la ecuación, te daría inevitablemente error. Cuando pienso que se desdeñan “X” ó “y” de la ecuación, pienso en mi madre, que definitivamente es mujer y en verdad recuerdo que mientras me amamantaba era muy importante para ella y para mí el tamaño de su sostén, no recuerdo si pensaba que era grande o pequeño, solo sentía que era del tamaño perfecto, ya que era un vinculo directo de su corazón al mío. Y el tamaño de su talla de cintura o su estatura, solo que ahora recuerdo que cuando regresaba de la escuela y trataba de asirla por esa altura no lo conseguía. Ahora después de unos años nos damos abrazos generosos y yo la miro desde arriba porque se me quedo en su estatura y yo logre llegar a la mía. Pudiera hablar de sus manos, de sus labios que me besan o de sus cabellos ahora blancos y saben que, era analfabeta hasta hace poco que aprendió a leer, nunca fue muy ilustrada, ni tan liberal, pero me ama. Y hoy la amo como a nadie y amo el número de su sostén, la talla de su cintura, el tamaño de su abdomen, los rasgos de la cara, su voz y su cuerpo. Yo soy el producto de la mirada amorosa de mi padre para con ella y les aseguro que se valorar cada parte de su apariencia como en su momento el lo hizo. Eso me ocurre de la misma manera con todas ellas, valoro y amo cada parte de su apariencia, mis hermanas, mis hijas, mis parejas, las de antes y las de ahora, las amigas, las que conozco y a las que no, a las blancas, las negras , las amarillas, las gordas, las delgaditas. Las amo a todas por una razón muy sencilla, no me encuentro preso en el mundo de los estereotipos.

Son las dos de la mañana y hay un rumor afuera, alguien imagino celebra que solo un día para que finalice el año 2018.

JOSE GREGORIO PALENCIA COLMENARES
(O lo que queda de él)

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