Saludos desde mi epicentro universal, en una mañana lluviosa Guanareña! Donde densas gotas de lluvia escurren sobre la superficie transparente del cristal de mi ventana, en un bostezo agónico, la concentración definitiva de sus estrelladas trayectorias desde un lugar del infinito. Trato de imaginarlas desde su génesis, en el delicado proceso de concentración molecular, mientras leo tu escrito y lo comparo con lo allí expuesto. Mientras, se disipan en el aire con indescifrados arabescos, las tenues lineas del vapor que emanan de mi taza de café cual suspiro. Recuerdo con claridad los días pletóricos de esplendorosa juventud, en las coincidencias tangenciales de nuestras vidas. Te veo con claridad y sonrió.
Que Dios te bendiga siempre.

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