ANNIVERSARIUS.
Bodas de papel
ardientes.
Hoy hace un año exactamente.
Moría aullando de un dolor inusitado.
Con la frenética necesidad que me
llevaron.
A escribir estas letras paridas de
lava incandescente.
Como se derrama la copa de licor en la
taberna
Ya repleta de vino tinto o de dolor
cruento
Con el desenfreno de una celebración
pagana
En clara contienda con el regente del
averno.
Escribía consciente de que negarme a
hacerlo
Sería la aniquilación prematura de la
palabra en tránsito
Desde un cerebro entumecido y
calenturiento
Hasta las cuerdas sonoras de sal en mi
garganta
Nunca premoniciones
inimaginadas de febriles realidades
Alumbrarían o malpariría obra alguna como
“Cuatro horas en el infierno”
Desde este pandemónium de devastación
y muerte
Que se te antojo tuviera como
referencia este santoral cristiano
Sin importarte de las personas el
final resultado de suerte…muerte.
La acción propuesta, consciente del
infinito de la desmemoria.
Surge a la confrontación por acto
bélico de la palabra contra el olvido.
Mi insistente juglaría sin
divertimento alguno, se hace presente.
Y se rebela contra lo normal o
comúnmente establecido.
Se propone colmar los espacios del
ágora de la conciencia
de la gente de prosapia buena y que en
razón de ella venera
Para marcar para siempre por miedo o
por respeto
la impronta del ecumenismo de lucha
en favor de nuestro planeta.
El primer día de la semana litúrgica
en la tradición cristiana, tarde de lluvia y sombras en el día de Elmo, Erasmo,
Ermo, Eugenio del 2019.
JOSÉ GREGORIO PALENCIA
COLMENARES
(O lo que queda de él)

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