En el proceso permanente de esa búsqueda incesante de encontrarme con el “Gabo”, como genuino representante, en múltiples aspectos de su vida, de de nuestra “America” y nuestra americanidad, hoy no deje pasar una recomendación sugerida por el siempre pedagogo y gran amigo Job Jurado. Diez recomendaciones del maestro, que deben considerarse a la hora de escribir un cuento. Imagino, que no faltara quien se atreva a pensar, que hacerlo es tan fácil como leer un recetario de cocina, para hacer una delicada pieza gastronómica. En el entendido que cuando me refiero a una delicada pieza gastronómica no me estoy refiriendo a una creación de Abram Bissell, que definitivamente si las hace. Me refiero a una portentosa, muy nuestra. Como un sancocho de gallina, un picadillo llanero o una pizca andina, por lo criollitas, pero que si usted no tiene el talento de mi madre o de mi abuela, mas la temperatura e incandescencia generada por los hachos de leña seca, por mucha receta que tenga nunca podrá hacerse del aroma exquisito e inigualable sabor que esas amorosas manos le marcan o marcaban como impronta.
Es que la elaboración de tales acciones ricas en mágicas prestezas, no se circunscribían a solo su elaborada alquimia, nada que ver. Ya que siempre estaban acompañadas con el comentario jocoso que le aproximaban sin lugar a dudas a estadios de felicidad producto de un humor fino, exquisito y muy oportuno.
En ese sentido oportuno me parece rescatar íntegramente, la exhortación número siete del recetario literario del gran Gabriel García Márquez, para que surja la pieza exquisita de un cuento corto, que ya por si, es un relato interesante. Dice..
Es que la elaboración de tales acciones ricas en mágicas prestezas, no se circunscribían a solo su elaborada alquimia, nada que ver. Ya que siempre estaban acompañadas con el comentario jocoso que le aproximaban sin lugar a dudas a estadios de felicidad producto de un humor fino, exquisito y muy oportuno.
En ese sentido oportuno me parece rescatar íntegramente, la exhortación número siete del recetario literario del gran Gabriel García Márquez, para que surja la pieza exquisita de un cuento corto, que ya por si, es un relato interesante. Dice..
“El cuento parece ser el género natural de la humanidad por su incorporación espontánea a la vida cotidiana. Tal vez lo inventó sin saberlo el primer hombre de las cavernas que salió a cazar una tarde y no regresó hasta el día siguiente con la excusa de haber librado un combate a muerte con una fiera enloquecida por el hambre. En cambio, lo que hizo su mujer cuando se dio cuenta de que el heroísmo de su hombre no era más que un cuento chino pudo ser la primera y quizás la novela más larga de la era de piedra”.
Que vaina tan buena es sentirse militante de sus causas y saberlo uno de los nuestros.

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