Para afinar el alma
Para LEIYA.
La
tibieza del sol de mi ciudad no viene de afuera
No
desde el reflejo ya casi tenue sobre las tapas de los techos
O
del pórtico de las entradas o las ventanas abiertas
si no, de adentro de tu alma buena y plena
como
el solariego patio interior que llevas dentro
donde
la brisa fresca corre y el calor despeja.
Se
desprende del fuego infinito de la terquedad absoluta
Y voluntad de la sonrisa inquebrantablemente honesta
para
la vida que con dignidad de hermosa señora llevas
sobre
la estupidez del dolor impenitente en oportunidades te molesta.
Es
esa amalgama que se presenta repentinamente
Y se
hace cuerpo presente en una pegajosa nostalgia
en
el horizonte cobrizo de la tarde llanera,
que
se conjura con la oración entre los labios
con
la esperanza de una mañana de un amanecer
o el
amanecer prometido de mañana
Solo
Dios conoce el orden perpetuo de las cosas.
(O lo que queda de él)
Año 2018. Al dia
después de colocarte Cesar a las orillas del Aqueronte hermano. En el día
de San Pedro Claver, presbítero de la
Compañía de Jesús, que consumió su vida con admirable abnegación y eximia
caridad para con los esclavos negros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario