"Este mundo, eternamente imperfecto,
imagen, e imagen imperfecta, de una contradicción eterna".
Friedrich Nietzsche
"Así habló Zaratustra" (1883)
Todo momento es una oportunidad propicia para
comenzar de nuevo, está en cada uno de nosotros la voluntad de hacerlo, sin
embargo, existe la sensación de que algunas fechas son más indicadas para estos
menesteres. En este mi primer encuentro con ustedes mis amables lectores, voy a
compartir una angustia que me acompaña y que en el fondo no deja de entrar en contradicción
con lo que acá les voy a exponer.
El mundo en general y nuestro país de modo
particular está viviendo una profunda crisis que lo abarca todo. El cambio
climático, la pandemia con cada una de sus variantes, las transformaciones
políticas que se suceden, la permanente amenaza de un conflicto que pudiera
terminar por desatar una catástrofe nuclear, son elementos que terminan colocando
al ser humano al borde de lo que se consideran emociones disruptivas y que en
general todas y cada una de ellas se caracterizan por no tener nosotros ningún
o muy poco control sobre las mismas. Es entonces que, si concentramos nuestra
atención sobre estas estaremos permanentemente sumergidos en sentimientos de
frustración, miedo e inclusive tan delicadas como el odio.
Uno de los efectos nocivos de esta situación es
que nos enfrentan de manera inexorable a una posibilidad poco comprendida y
casi siempre mal aceptada en nuestra cultura occidental, como lo es, lo que en
latín se expresa de esta manera “Memento mori”, que significa “Recuerda que
morirás”. Ahora bien, si pensamos que la factura por pagar con tantas
posibilidades negativas en contra debería ser cancelada de manera colectiva. La
pregunta es; ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros a título personal mientras
de algún modo u otro nos llegara nuestro momento?
Es necesario que recordemos que las grandes
corrientes del pensamiento filosófico de la humanidad se han producido cuando
en el mundo se han presentado situaciones caóticas generalizadas. Zenón de citio
en Atenas 300 A.C, budismo ò el cristianismo hace dos siglos. Y cada una de
estas corrientes están sustentadas en dos aspectos fundamentales La metafísica
que trata del funcionamiento del mundo desde sus perspectivas y la ética es tu
comportamiento social.
Yo acá no voy a pretender orientar a cada uno de
ustedes respecto a que corriente, pensamiento o religión deben abrazar, sin embargo,
me gustaría sensibilizarlos en la necesidad de tratar de que practiquemos el
vivir conforme a la naturaleza humana en el entendido que somos seres sociales
con capacidad de razonar y capaces de generar compromisos en favor de la
humanidad. Que asumamos con responsabilidad de que una vida digna es aquella en
la que empeñamos nuestros mejores esfuerzos en beneficio de nuestros semejantes
y no solo para nosotros mismos. Tampoco es la invitación al sacrificio para
demostrar lo digno que somos, ya que en oportunidades una idea que se mal
interpreta, termina siendo igual de mala como cuando se usa con fines distintos
a los que fue creada. La filosofía no “solo” es un ejercicio académico, debe
ser llevado a la practica en el día a día. Es allí donde reside la razón de mi
angustia, necesítanos con urgencia una mejor sociedad y esta solo se construye
con mejores ciudadanos. Debemos incorporar en nuestras vidas la ética de la
virtud, para como resultado final mejorar como personas.
Hoy en un mundo completamente tecnológico y con
herramientas tan imprescindibles como el smartphone, nuestras necesidades
básicas como seres humanos continúan siendo las mismas que generaron las
corrientes filosóficas o la religión. Sabiduría, valor, justicia, templanza,
esperanza, fe y caridad. Adoptar estos valores en nuestras vidas reducirá la
ansiedad que nos producen las situaciones que están fuera de nuestro control y
en cada acción que realicemos obtendremos como recompensa las descargas de
aquellos componentes químicos generados en nuestro organismo que nos producen las
sensaciones positivas de paz y bienestar como individuos. Y en nuestro entorno
el necesario efecto de orden.
Compromiso, felicidad y prosperidad en el año
nuevo 2022 son mis mejores deseos.
Recuerden que ser felices es gratis.
Paz y bien.
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