“Hay lugares donde uno se queda y lugares que quedan
en uno”
Anónimo.
Como lo mencione en mi
entrega anterior en esta oportunidad les hablare del lugar definido para el
evento. Se encuentra en el corazón de Guanare, a solo unas pocas cuadras de la
Plaza Bolívar de la Capital. No puedo decir que no lo conocía, puesto que desde
hacía algún tiempo a esta fecha se había vuelto esquivo para mi memoria. Solo
por una muy particular razón, allí fue la última vez que pude ver a un gran
amigo, uno de esos de conversación fluida y de temas interesantes para ambos,
la cocina, la política, la literatura eran nuestras sobremesa en cada
oportunidad que le robábamos a la vida, solo que esta vez fue diferente. Fue la
prisa o la falta de dinero (lo que nunca fue un impedimento), lo que no
permitió en esta oportunidad entrar a su negocio. Así que continúe mi camino.
El no se percato porque estaba imbuido entre cuentas y papeles, su nombre Ángel
Malave.
Sin embargo y a pesar de
lo anterior en cuanto entre se despejaron todos esos sentimientos porque dentro
de ese lugar estaba contenido el antídoto para espantar la tristeza.
Allí a pesar de lo
temprano de mi presencia, el ambiente estaba dominado por una ebullición muy
dinámica de personas que se aprestaban a cumplir a cabalidad su representación
en este dia. Todo dentro de un escenario dominado por varios espacios muy bien
diferenciados entre si y que contenían una interesante mixtura de oportunidades
para sus visitantes, desde gastronomía, arte y cultura, en un ambiente de mucha
pulcritud, armonioso conceptualmente y de gusto elegante.
La primera impresión luego
de la constatación del mágico contexto, fue el análisis desde el pragmatismo,
lo que me hizo recordar una frase atribuida a un gran hombre del deporte y
avezado empresario como lo es Michael Jordan que dice: “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará,
otras hacen que suceda”. Y esto estaba sucediendo en mi ciudad.
Era la constatación de que
existía un empresariado que estaba apostando a la certeza de que nada nos
detendrá en estos tiempos difíciles, donde las emociones más delicadas que
afectan al ser humano como la angustia, la tristeza o la depresión quieren
apoderarse de nuestras vidas. Es la vanguardia de mentes brillantes que se
atreven con la inversión de recursos, a servir de canal de drenaje a la
sociedad, abriendo la oportunidad de encontrar vías de liberación de estas a
través del arte, la cultura con diversión y entretenimiento, pero demandando
responsabilidad individual para la protección de la vida.
En mis escritos reclamo la
aceptación de todos de esta “NUEVA REALIDAD”, y para ello debemos desprendernos
del miedo y con atrevimiento.
“CHOCOTRIP” es ese lugar. Es el lugar de encuentro de propios y de
extraños. Es el portal de oportunidades para asumir con valentía nuestro
compromiso con la vida.
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