“HAY
QUE HACER LAS COSAS ORDINARIAS, CON UN AMOR EXTRAORDINARIO.”
MADRE
TERESA DE CALCUTA
He posado mis ojos sobre la
muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua
de Zeus de los alfeos, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la
enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi
la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles
perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció
jamás tan grande.
Antípatro de Sidón.
El Templo de Artemisa o
Artemision fue una de ellas. Un templo ubicado en la ciudad de Éfeso, Turquía,
dedicado a la diosa Artemisa, denominada Diana por los romanos.
En el tratar de hacer buena
la práctica de humanidad, en lo cotidiano me empeño como individuo, en
construir con el ejemplo desde las pequeñas cosas a lo mas significativo. Enfatizando
con este ejercicio de "yoismo", porque predico y practico, que desde el
ser responsable en lo individual cambiamos lo colectivo.
Esta predica del día de hoy,
esta referida a las grandes cosas, al valor y la necesidad de atesorarlas con
mucho celo, aunque hoy por los desarrollos tecnológicos, algunas hallan perdido
en mucho sus utilidades prácticas, por ejemplo, las bibliotecas.
Trate hoy usted, de
convencer a su hijo o a su nieto de apartarlos de los equipos tecnológicos para
que asista a la biblioteca a realizar una investigación.
Trate usted mi querido
lector de ganarle con argumentos, cuando su nieto introduzca la palabra "Paralelepípedo"
y encuentre 17.600 resultados en 0.55 segundos aun sin tecnología 5G.
Invítelos a realizar una de
esas investigaciones que efectuamos cada uno de nosotros y donde nos educaban
también en el valor de silencio, del respeto al compañero de al lado, donde el "Señor
bibliotecario" era una fuente luminosa que nos guiaba en el camino
maravilloso para ingresar al conocimiento de todas las cosas. Sobre todo, en
los valores intrínsecos e intangibles para la vida, como el honor, la lealtad,
el compromiso entre otras.
Según el Diccionario de la
Real Academia define el honor como, cito: "Gloria
o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas,
la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas del que se las
granjea".
Allí esta el meollo de las
cosas, aun perdiendo el sentido práctico, debemos atesorar con supremo amor
esos monumentos del desarrollo de la humanidad, en cada una de las ciencias, historia,
artes, cultura toda, representados en Archivos históricos, museos
arqueológicos, museos de personalidades que conforman nuestro gentilicio y
además, aunque parezcan obsoletas, las bibliotecas.
Este es un llamado a la
conciencia, a la necesidad de dar importancia en su justa dimensión a lo que
tiene real y justa importancia, permítanme el juego de palabras, de lo
contrario, vamos a dejar constancia sin duda, de que valoramos más nuestro recuerdo
deshumano en la historia, e igual que Eróstrato o Heróstrato el innombrable,
prendamos fuego a esos recintos en el nuestro.
Paz y bien.
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